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jueves, 14 de abril de 2011
Suspiros vanos, caricias calculadas y besos infinitos...
Me asomo a la ventana a la vez que saco un pitillo de la cajetilla de Camel recién abierta y me paro a pensar un rato. El cigarro se consume por segundos, el humo se disipa disimuladamente en la atmósfera y mientras tanto un gato solitario se pasea curioso por la calle, en esos momentos desierta. Apago el pitillo, miro el móvil para comprobar la hora y me encuentro con ella, con ella y su sonrisa, su sonrisa indiscutible, siempre la misma, siempre bella… La echo de menos, ¡joder si la echo de menos!, intento convivir con ello pero la agonía llega a ser tal, que resulta insoportable; por esa razón me entrego al folio, porque de una manera u otra me estoy entregando a ella…
Te escribo estas palabras a mil años luz de ti, porque sé que de alguna forma las acabarás leyendo, aunque no quieras, aunque no te importe, aunque no quieras saber de mi o simplemente aunque no tengas ganas de nada, en el fondo sé que las acabarás leyendo. Y cuando lo hagas, de alguna manera conseguiré avivar la llama que hay en tu interior, esa llama que se muere de ganas por volver a arder. Te escribo estas palabras por si algún día, por el motivo que sea, no te vuelvo a ver: “Me gustaría mirar todo de lejos, pero contigo…”
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Es muy bello
ResponderEliminarNo tengo palabras. Me ha gustado la entrada, me gusto la ultima frase, saludos! :)
ResponderEliminarMe encanta esta entrada, de verdad (:
ResponderEliminarTe sigoo(: !
Sigue así!
Un saludoo
ME ENCANTA *-*
ResponderEliminarSigue así miguel!
Tengo una nueva entrad,a si quieres pasarte y comentar, bienvenido jaja, un beso^^