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jueves, 10 de enero de 2013

Insportable.

Insoportable. Insoportable no verla, insoportable no besarla, no acariciarla, no tenerla entre mis brazos... Insoportables los días sin ella... Y es que me he acostumbrado tanto a sus besos que sólo su boca calma mis fieras. Mis ganas de verla van en aumento a cada segundo que pasa, que la necesito, joder... El tiempo pasa lentísimo cuando no la veo y se va volando cuando rozo sus cálidos y tiernos labios; ojalá pudiera detener el maldito tiempo cuando estoy con ella para no dejarla escapar nunca... Insoportable no tenerla aquí en este preciso instante.
       Que la dulzura es mirarla fijamente a los ojos y se acerque para besarme... Que es única, increíble, hipnótica... Que no sé ni como coño estoy escribiendo esto, porque me falta el aire y las palabras, porque pierdo la cordura cuando de ella se trata. Que me alegra la puta vida cuando sonríe y me hace comprender que merece la pena levantarse en los días grises sólo por verla sonreír. Que la echo demasiado de menos a todas horas... Que besarla es el mayor placer jamás descrito. Que ella es la única culpable de la sonrisa idiota que luzco las 24 horas... Que nada importa cuando estoy con ella... Que no la cambiaría por nada del mundo. Que es los arándanos de mi pastel. Que me encanta, mademoiselle. "Vamos, suda conmigo, aquí sigo, susurra mi nombre mientras te castigo..."

jueves, 11 de octubre de 2012

Somos arroz.

Podría... ¡Podría escribirte un poema! ¡O una canción! ¡Podría trazar tus delicadas líneas en un papel  y hacerte un retrato! O podría... Podría decir que te odio y estar mintiendo, o podría decir que no sufriría ni un ápice si no te volviera a ver y estar realmente jodido... Podría decir que como tú hay muchas y mentir, porque eres única... Podría hacer esto y mucho más, pero no estaría siendo honesto. Todavía no había tenido el placer de cruzarme con alguien como tú, y realmente, me considero afortunado de haberte encontrado en mi camino. Nos cruzamos a 100 km/h, nos besamos a 150... E hicimos el amor a 70, suave y lento... Aunque nos llevara toda la noche, no importaba, solos tú y yo en aquella habitación, sin luces, rifándonos la culpa, jugando en un delicioso tira y afloja, donde se disputaba una bonita guerra de sexos en la que no había vencedor ni vencido. Como agua para chocolate, o como fuego para un cigarrillo, así de necesaria fuiste desde que te conocí. Contigo o con ninguna, es mi ley... No es simple palabrería barata como se escucha hoy en día, son palabras puras, cual gota de rocío colgada tímidamente de la hoja de un árbol a primera hora de la mañana, así de puras. Sencillo y en silencio me hallo ahora mismo mientras te escribo estas líneas, como bien ves, no es ni una canción, ni un retrato, ni un poema... Es algo mucho mejor. Las canciones se olvidan al igual que los poemas, y los retratos... No se admira su pureza al 100%; por eso me he decantado por esto; que no sé ni lo que es, no sé si definirlo como prosa, alegoría al amor o una gilipollez que estoy escribiendo antes de echarme la siesta... Pero que es mi gilipollez, y que la única que le da significado a estas líneas eres tú, gracias por hacerlo posible. Dicen que las gilipolleces no se olvidan, así que aquí me tienes escribiendo esto, en el salón de una casa de campo, mientras suena Oasis de fondo, mientras te pienso... Mientras recuerdo tu rostro, tu sonrisa, tu voz... Mientras mi cabeza se va a otra parte, a esa otra parte dónde estás tú, esperándome en el sofá de aquella casa, para ver una peli, o simplemente estar tirados viendo la televisión. Recuerda, el día menos pensado, estaré esperando al otro lado de la puerta, con una sonrisa idiota, de oreja a oreja, donde podrás leer tu nombre escrito.

martes, 21 de agosto de 2012

Si te vas...


Anoche, soñé con ella, pero soñé distinto... No soñé picante, soñé... Soñé... Amargo... Y ni siquiera esa palabra define la manera en la que soñé con ella anoche; no. Porque ayer fue diferente, no fue un sueño con final feliz, ni mucho menos bajo sábanas... Fue un final inconcluso, como cuando te dicen "y hasta aquí puedo leer...", lo mismo. Soñé pasear con ella cogidos de la mano por una playa solitaria a media tarde, compartir un helado y despedirnos con un tímido beso cual pareja quinceañera. Pero sin embargo, al día siguiente, ella estaba con otro... Sucedió justo antes de ir a recogerla. Había ido a comprarle un disco de su grupo favorito y a la vuelta, pasé cerca de su casa por si el destino se tornaba azaroso y me encontraba con ella de imprevisto, pero entonces, el destino jugó a ser cruel y me asestó una terrible puñalada trapera... Justo a unos 100 metros de su casa estaba ella, si, pero no estaba sola, un chico desconocido al que no pude verle la cara la acompañaba... Me quedé con la mirada clavada en ellos, hasta que el la besó... No daba crédito a lo que estaba viendo, me había cambiado por otro... Mi gran amor se esfumaba por la ventana cual humo de cigarrillo....
 De repente, una ira abrasadora recorre todo mi cuerpo, y por no perder los cabales, me tragué el orgullo y no hice más gesto que tirar el disco al suelo con desprecio e irme a mi casa apenado... Esa misma tarde bajé a por tabaco al tendero de siempre y al ver mi semblante triste preguntó qué había ocurrido; cuando le conté lo sucedido me dijo lo siguiente: "Chico, no estés apenado, puede ser que él te la haya quitado, pero lo que nunca te va a poder quitar es su amor por ella, ni él, ni nadie, jamás te lo podrán arrebatar...". Desperté al instante tras oír esta frase, acalorado, confuso e intranquilo. Intenté darle vueltas en ese momento, pero el cansancio era tal que mi mente solo pedía descanso. Busqué alguna pista en el siguiente sueño pero no encontré nada.
Al despertar esta mañana me puse a reflexionar sobre lo que había dicho aquel tendero, hasta esta tarde; entonces comprendí lo que quiso decir... Puede que no sea mía, pero los momentos que he vivido con  ella no me los va a quitar nadie, ni los besos, ni los abrazos... Que puede que nunca vuelvan... Físicamente puede que no vuelvan, pero estarán almacenados en mi mente y en mi corazón. Esos recuerdos, simbolizan lo que algún día fuimos, lo que pudimos haber llegado a ser... Pero sobre todo simbolizan que nunca la voy a olvidar, pase el tiempo que pase. "Y que por fin me necesites..."

lunes, 4 de junio de 2012

Mi sueño: Ella.

Fumando en la ventana a las tres de la mañana en una noche calurosa, pura esencia veraniega. Entre calada y calada aprovecho para respirar el aire puro de la madrugada; entro en sintonía con el ambiente que me rodea. Expulso una bocanada de humo cual locomotora mientras escucho el ladrido agónico de un perro desconocido; me detengo un momento a apreciar su sonido y empatizo con él... Su llanto refleja su deseo de dormir en casa, y mis suspiros en la ventana reflejan el deseo de dormir junto a ella, mi cama pide a gritos su dulce aroma. Sigo escuchando al perro, cada tres ladridos una pausa, y yo cada tres suspiros un pensamiento impuro, con ella claro. Apago el cigarro. Dejo la ventana entreabierta y bajo la persiana. Me meto en cama caluroso, ya que pensar en ella me derrite. La noche se promete interesante entre vueltas y más vueltas por el jodido calor y los sueños más dulces y subidos de tono... Siempre patrocinados por ella. Cierro los ojos, se apaga el mundo, se enciende otro; mi mundo onírico del cual ella es protagonista... Buenas noches, dulces sueños.

sábado, 14 de abril de 2012

Sólo vuelve.


Tan vitales como respirar son tus palabras. Sentado en la silla de mi habitación mientras sostengo un cigarro entre nubes de humo gris, pensándote. Disfruto de cada calada como si de uno de tus besos se tratase, no sabes cuanto echo de menos tus labios gruesos y el tacto de tu piel. Apago el cigarrillo, cierro los ojos un instante y te tengo en frente; mataría porque fuese real y no imaginado. Me besas, te beso, me muerdes, me pierdo, acaricio tu espalda, suavemente, te estremeces, deliro, me arañas con fiereza, cual felina, locura, sonrío, sonríes; tu sonrisa lo más bello, yo ataco, tu defiendes, tu atacas, yo no pongo resistencia... Mi subconsciente me traiciona, una vez más, solo quiero abrir los ojos y ver que estás a mi lado. Deseoso de que estés aquí cuanto antes, el tiempo pasa lento y no llegas y cuando estás aquí parece que no han pasado ni dos días y tienes que marchar. Te echo de menos con todas y cada una de mis ganas, solo quiero verte, abrazarte y volver a besarte como la última vez y que sea realidad y no un sueño . Tan vitales como respirar sois tú y tu presencia. Cierro el cuaderno, en calma, en cama, soñando con vos, mi dama.

miércoles, 11 de abril de 2012

Siempre tú.


Increíblemente rítmica la melodía del latir de mi corazón cuando estás cerca... Pálpitos acelerados, pómulos colorados y un manojo de nervios manejados por tu presencia, inevitables, como la sonrisa que pongo cuando escucho tu nombre o la sonrisa que te devuelvo cuando me miras y me echas la lengua.
Increíblemente rítmico el contoneo de tu cadera que me hipnotiza cuando te paseas por delante de mi o cuando me retraso un poco para memorizar tus pasos... Pero aun memorizándolos me pierdo, me pierdo en ti, en tus curvas, en tus labios, en los hoyuelos de tu sonrisa, en la profundidad de tus ojos castaños...
Increíblemente bella son palabras que se quedan demasiado cortas para ti, porque no se ha escrito vocablo posible que te defina, ni se ha escrito la canción más bella para dedicarte... Tengo tantas ganas de verte, que no hay unidad posible para precisar lo mucho que te echo de menos... Porque eres tú, porque fuimos nosotros... Porque siempre serás tú.

sábado, 31 de marzo de 2012

Sueño con sonar bajo tus sábanas...


En mi rincón estoy meditando, sobre humo verde estoy flotando, me mantengo suspendido sobre frases y palabras, colocándolas minuciosamente para llegar a ti. Me mantengo suspendido entre pensamientos ligeros de ropa unos, profundos otros... Me mantengo suspendido flotando sobre tu corazón con la intención de volver a entrar en el...
Esta noche, entre humo denso gris, cenizas y palabras en el cuenco, párpados caídos y pómulos que delatan volviste a aparecer y sonreíste; sonreíste mas que nunca... Te evaporaste a medida que el humo desaparecía, eso si, con un guiño que incitaba al puro delirio... Malditos sean tus bellos ojos y tu cara bonita. Me hallo perdido en un mar, navegando a la deriva, sin saber que dirección es la correcta... Mi corazón y mi cabeza mantienen una batalla dialéctica, debatiendo sobre la dirección adecuada, razón contra corazón... No sé quien ganará, solo sé que mi corazón no atienda a razones y que apunta en una dirección, la misma que lleva tu nombre... El mismo nombre que me hace palpitar cuando lo escucho, el mismo nombre que tus labios grabaron mi corazón con el fuego de la pasión.

sábado, 3 de marzo de 2012

Jazz y ella, una botella y nuestra paz.


Sentado en la barra de aquel bar ahogando mis penas, anduve rebuscando entre mis alegrías y te presentaste la primera. Cabizbajo entre rodajas de limón y cubos de hielo, con el vaso en una mano y el cigarro en la otra, sin historias, sin rumbo, sin planes, sin sentido. El camarero preguntó si quería otra y se interesó por mi estado... "Échame el whisky y déjate de historias" le contesté. Entre un mar añejo contaminado por lágrimas seguía en aquella tasca, removiendo el hielo a ritmo de un solo de saxo, buscando algo que mereciera la pena... Las horas pasando y yo borracho en aquel bar, sin intención de hablar con nadie, sólo con mi yo interior y la verdad, a medida que iba bebiendo la conversación conmigo mismo era más honesta. La clientela abandonaba el local al ritmo que iba descendiendo mi copa. "Pobre diablo..." escuché a mis espaldas, "pobres imbéciles..." pensé yo agarrando el vaso con desdén.
Saqué el último cigarro de la cajetilla de Camel y retomé mi búsqueda, indagando algo que de verdad importase... Cuando de repente, volviste a aparecer... Siempre apareces, siempre tú, la respuesta a todos mis interrogantes. Apagué el cigarrillo, terminé mi copa y pagué mi cuenta. Salí de allí tambaleándome cual perro viejo, con una sonrisa tonta pensando en ti, una noche más por no variar, con las manos vacías y el corazón lleno.