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lunes, 10 de enero de 2011

Bajo esta máscara hay algo más que carne y hueso...


Se ocultaba entre las sombras por la noche, dormía entre nubes de algodón por el día, soñaba despierto por las tardes mientras caminaba. ¿Su identidad? Desconocida, disfrazaba su rostro bajo un antifaz cual superhéroe, no tenía ganas de destacar, quería permanecer aislado del mundo. Lo único que podemos saber con certeza de él, es que era un soñador, le gustaba ser diferente a los demás, era lo que lo tildaba de incondicional. Es un buen chico, solo que en esos momentos de ocultismo no le apetecía saber nada de nadie, cuando caminaba por la calle se entretenía cruzando la mirada con la gente, le agradaba ver la reacción de los demás.
Se encontraba paseando por unos jardines cuando de repente vio un laberinto muy logrado y la curiosidad lo mató. Se adentró en el y tras dar varias vueltas allí se hallaba él, desorientado, pero no estaba asustado, al contrario, se mostraba emocionado con lo que le podía suceder. Siguió deambulando y al dar unos cuantos pasos más se encontró con una chica, la cual le cortó la respiración y lo hizo bajar de su sueño, el se detuvo, frío como el hielo se detuvo mirándola un buen rato, pero le entró la templanza y le dijo dulce y alegremente “Con que eres tú la que se dejaba caer por mis fantasías… Te estaba esperando”, ella se sonrojó y soltó una risilla floja de timidez, a continuación él le dijo con desespero, casi con urgencia “Necesito saber como te llamas” a lo que ella replicó jugando con las palabras “Quítate el antifaz y te lo diré”. Acto seguido el se quitó la máscara y dijo “Es tu turno, por cierto, me llamo Julio” y ella le contestó “Ya sé quien eres, de alguna manera u otra es como si te conociera, tengo la sensación de haber vivido esto antes… Me llamo Dana”. Julio emocionado pensó “Bésala, ahora o nunca” acto seguido la abrazó cálidamente y la besó como si se tratara del último beso, Dana no pudo rechazarlo, porque de una manera u otra sabia que estaba hecha para él.
Se desató la locura y ambos no pudieron contener el frenesí sexual al que los llevó aquel delirio… Julio libró a Dana de su ropa, dejándola completamente desnuda, por otra parte Dana fue más delicada, sacándole una a una sus piezas de ropa. Y una vez estuvieron los dos desnudos empezó el baile, una batalla campal entre dos contendientes, una batalla que solo entendía de sudor y orgasmos, de placer y de sincronización como si de un equipo de remo se tratase… Hicieron vibrar el laberinto y todo lo que les rodeaba, tanto en la superficie como bajo tierra se enteró de que pasta estaban hechos y de lo que pasa cuando dos polos positivos se juntan (ellos fueron la excepción que confirmaba la regla, porque de una manera u otra sintieron una conexión espiritual que los hacia ser iguales). Nada más rematar tan bonita coreografía, Julio se abrazó a ella, cuando un pensamiento se le vino a la cabeza, se reincorporó, la besó y le susurró al oído “Sé que eres mi sueño y yo quiero seguir durmiendo…”

2 comentarios:

  1. o.O Martita Valerio, no sabia de tu existencia por la blogosfera xD
    Jo, que dulce migui!
    Me gusta ^^ tienes una nueva seguidora jajaja
    Un besoo tu :)

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